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Envases con nanoarcillas para conservar más tiempo la carne

Aumentar la vida útil de la carne envasada es el objetivo de una de las líneas de investigación que desarrolla el grupo de expertos de toxicología de la Universidad de Sevilla. Para ello, en colaboración con el Instituto Tecnológico del Embalaje, Transporte y Logística (Itene) de Valencia, los investigadores mejoran los polímeros que forman los plásticos tradicionales de envasado añadiendo organoarcillas o arcillas modificadas consiguiendo un material nanocompuesto con propiedades más resistentes.

La investigadora principal de este proyecto, la profesora de la Facultad de Farmacia Ángeles Mencía Jos Gallego, explica que el desarrollo tecnológico se lleva a cabo por el equipo de la doctora Susana Aucejo en las instalaciones de Itene en Valencia mientras que los estudios toxicológicos de las muestras se hacen en los laboratorios de los Servicios Generales de Investigación de Biología, Microscopía y Microanálisis ubicados en los centros de Investigación, Tecnología e Innovación de la Universidad de Sevilla (Citius y Citius Celestino Mutis) en el campus de Reina Mercedes.

“Estas nanoarcillas mejoran las propiedades térmicas del envase y hacen también de barrera para evitar que el oxígeno traspase el plástico con facilidad, llegue al producto y lo estropee”, comenta Mencía Jos quien añade que “con que aumentemos entre uno y dos días la fecha de caducidad de la carne envasada podremos darnos por satisfechos, ya que eso conllevará un ahorro sustancial en la cantidad de alimentos que se desechan a la basura cada día”.

Pero antes de que estos nuevos materiales de envasado lleguen al consumidor, los investigadores están desarrollando todo tipo de análisis para garantizar que no hay ningún riesgo para la salud. Se han hecho ya experimentos in vitro e in vivo para comprobar que no tienen ningún efecto adverso a través de estudios toxicológicos en células hepáticas e intestinales, evaluando la potencial inducción de inflamación, estrés oxidativo celular, genotoxicidad, etcétera.

“Para el estudio in vivo hemos trabajado con un grupo de roedores durante 90 días y hemos comprobado que los estudios histopatológicos y los parámetros sanguíneos, entre otros, revelan que las arcillas suministradas en la dieta no afectan en nada al bienestar de estos animales”, comenta esta joven investigadora.

La profesora de toxicología Ángeles Jos, fue galardonada con el accésit agroalimentario de la primera edición de los Premios Manuel Losada Villasante en 2013 por su trabajo sobre la toxicidad de nanomateriales empleados en el envasado de alimentos.

Organizado por la Cadena Ser y el Ayuntamiento de Carmona, el Premio Manuel Losada Villasante nace para apoyar a jóvenes investigadores cuyos trabajos innovadores repercuten en beneficio de la sociedad.