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Toma Muestra Hexaccom

Evaluando la exposición laboral a nanopartículas

Hexacomm es un proyecto europeo que estudia los riesgos de la exposición ocupacional a nanopartículas, en el marco del VII Programa Marco. Aunque el uso industrial de las nanopartículas es algo relativamente reciente, la exposición laboral a ellas está creciendo y puede darse en multitud de industrias.

HEXACOMM (acrónimo del inglés Human Exposure to Aerosol Contaminants in Modern Microenvironments), aúna doce tesis doctorales centradas en la calidad del aire en ambientes interiores financiadas por el programa Marie Curie del VII Programa Marco. Dos de esas tesis se desarrollan en el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA) del CSIC, en el grupo de Geoquimica inorgánica atmosférica, dirigido por los científicos Xavier Querol y Andrés Alastuey.

Aunque el uso industrial de las nanopartículas es algo relativamente reciente, la exposición laboral a ellas está creciendo y puede darse en multitud de industrias. Cada vez hay más empresas que fabrican o usan nanopartículas. Es el caso de las nanopartículas de dióxido de titanio, usadas como filtro en cremas solares, o las nanopartículas de oxido de plata, que se aplican en tejidos para evitar olores. O las partículas usadas en pigmentos o en tintas de impresora. Pero también hay procesos industriales donde se generan nanopartículas de forma no intencionada. Sería el caso, por ejemplo, de procesos en los se tritura material cerámico para obtener granos del tamaño de micrómetros y que pueden generar emisiones de un polvo residual formado, de hecho, por diminutas nanopartículas. El aumento en el uso de las nanopartículas también ha aumentado el riesgo de exposición a ellas.

Los daños derivados de esa exposición dependen de varios factores, entre ellos de su composición química y morfología, ya que en función de su tamaño pueden penetrar por diferentes vías (respiratoria o dérmica). Hay que tener en cuenta que un nanómetro equivale a 0,000001 milímetro: es mucho más pequeño que un cabello humano, cuyo diámetro es, en el caso de un cabello finos de alrededor de 0,025 milímetros.

Mar Viana, investigadora del CSIC en el IDAEA, explica que la investigación para esta tesis doctoral, se centrará especialmente n partículas con diámetros inferiores a 100 nanómetros (0,0001 milímetros). Una grieta minúscula, un depósito que no cierra herméticamente, o una pequeña variación en una campana extractora son causas potenciales de fugas de nanopartículas. “Realizamos muestreos en las industrias participantes. El instrumental utilizado es similar al que se usa para controlar la contaminación atmosférica, ligeramente adaptado.”

Asimismo, una parte esencial del trabajo es asegurarse de que las nanopartículas del ambiente no se han infiltrado desde el exterior, a fin de descartarlo como fuga. Otros pasos importantes es analizar la composición química y física de las nanoparticulas. “Aunque se conozca la composición de las nanopartículas que se fabrican, debido a su gran superficie específica son generalmente muy inestables y al liberarse en el aire pueden aglomerarse entre ellas o unirse a otros compuestos”, apunta Mar Viana.Para evaluar el riesgo, explica esta investigadora, se muestrea el aire, muy cerca del lugar de la cadena de producción, para detectar posibles fugas del proceso industrial hacia el exterior, tanto de partículas que se están fabricando o usando como de partículas que se generen de forma inesperada. Potencialmente, las fugas pueden darse tanto en el momento de la producción de las nanopartículas, como en el momento de su aplicación sobre otro objeto (por ejemplo, los recubrimientos con nanotubos de carbono) o en el momento de destrucción o reciclaje de los residuos que contienen nano partículas.

En este proyecto, que se desarrolla hasta el 2016, los investigadores del IDAEA-CSIC colaboran con la Universidad de Helsinki, con el Instituto de Salud Ocupacional Finlandés y con el Instituto de Procesos Químicos Fundamentales de Praga.

Fuente: R+D CSIC