+34 93 416 12 20 contacte@opc.cat
Br.big .questionx299

¿Puede la tecnología arreglar la medicina?

Por  Nanette Byres. MIT Technology Review
Después de décadas de retraso tecnológico, la medicina ha entrado en la edad de los datos. Las tecnologías móviles, los sensores, la secuenciación del genoma y ​​los avances en el software de análisis hacen posible la captura de grandes cantidades de información sobre nuestra constitución individual y el ambiente que nos rodea. La suma de esta información podría transformar la medicina, convirtiendo un campo dirigido a tratar al paciente medio en uno que se adapte a cada persona y traspase más control y responsabilidad desde los médicos a los pacientes.

La cuestión es: ¿podrían los grandes volúmenes de datos mejorar la atención sanitaria?

“Se está recopilando una gran cantidad de datos. Eso no es suficiente”, señala el director interino de la Unidad de Servicios de Información en la Escuela de Medicina de la Universidad de California en San Francisco (EEUU), Ed Martin. “De lo que se trata realmente es de crear aplicaciones para poder hacer cosas con esos datos”.

La oportunidad de negocio para dar sentido a los datos, valorada potencialmente entre 300.000 y 450.000 millones de dólares al año (222.000 y 333.000 millones de euros) según la consultora McKinsey & Company, está llevando a empresas bien establecidas como Apple, Qualcomm e IBM a invertir en tecnologías que van desde aplicaciones de captura de datos en teléfonos inteligentes a sistemas de análisis valorados en miles de millones de dólares. También está motivando un creciente entusiasmo entre las start-up. Empresas de capital de riesgo como Greylock Partners y Kleiner Perkins Caufield & Byers, así como los fondos de riesgo corporativo de Google, Samsung, Merck y otras empresas, han invertido más de 3.000 millones de dólares (2.220 millones de euros) en tecnología de la información de la salud desde el inicio de 2013, lo que según datos de Mercom Capital Group supone una rápida aceleración frente a años anteriores.

Este Business Report de MIT Technology Review examina las tecnologías y las empresas con más probabilidades de sobrevivir al boom y los desafíos a los que se enfrentarán a medida que impulsen la reestructuración de la atención sanitaria.

Los grupos que controlan la mayoría de los datos médicos hoy día son las compañías de seguros y los proveedores de servicios sanitarios, y el análisis que hacen de los datos ya está empezando a cambiar la atención sanitaria. Express Scripts, que gestiona los beneficios de farmacia de 90 millones de miembros en EEUU y procesa 1.400 millones de recetas médicas al año, ha hecho un análisis de los datos procedentes de consultorios médicos, farmacias y laboratorios para detectar patrones que podrían alertar a los médicos sobre la posibilidad de interacciones adversas a medicamentos y otras cuestiones relacionadas con las recetas médicas. Hoy día los médicos pueden saber con 12 meses de anticipación, y con una precisión del 98%, qué pacientes podrían dejar de tomar sus medicamentos. Tomar medidas para evitar este problema podría mejorar la salud de los pacientes y reducir los 317.000 millones de dólares (234.000 millones de euros) que se gastan en EEUU cada año en visitas a urgencias innecesarias y otros tratamientos.

Hoy día muchas empresas y profesionales de la salud añaden capas de información adicionales para crear un tipo de medicina cada vez más precisa y específica de cada paciente. Por ejemplo, las nuevas tecnologías móviles podrían proporcionar información sobre los comportamientos y la salud diarios de un paciente, dando oportunidades a los proveedores de atención de influir en los pacientes con mucha más frecuencia. Los datos aportados por los historiales de salud electrónicos agregarían opiniones médicas, resultados de pruebas y antecedentes clínicos. Los datos genéticos podrían ofrecer pistas sobre si los pacientes están predispuestos a ciertas afecciones o sobre cómo podrían reaccionar ante los tratamientos.

“Queremos creer que la mayoría de cosas que hacemos en medicina están basadas en evidencias”, señala el director gerente de Rock Health, Malay Gandhi, cuya empresa financia start-up de servicios de salud. “Algunas sí, pero la mayoría no”. Para él, la medicina tiene la oportunidad de ser más analítica y basarse en evidencias.

Los datos también están cambiando el rol de los pacientes, ofreciéndoles la oportunidad de desempeñar un papel más importante en su propio cuidado. Una forma es mediante el uso de tecnología móvil para supervisar los patrones de sueño, ritmo cardíaco, los niveles de actividad y cosas por el estilo. Se están desarrollando dispositivos aún más avanzados, capaces de vigilar continuamente métricas de gran importancia como el oxígeno en sangre, los niveles de glucosa e incluso el estrés. Además, empresas como Apple tienen la esperanza de convertirse en almacenes de toda esta información, ofreciendo a los consumidores nuevas formas de hacer un seguimiento de su salud y quizá mejorarla.

Este tipo de información podría ser útil e interesante para cualquier usuario, pero puede convertirse en esencial para los millones de personas que viven con enfermedades crónicas como la diabetes, las enfermedades del corazón y la depresión. WellDoc tiene un sistema de “asesoramiento al paciente” al que sólo se puede acceder con receta médica y está aprobado por la Administración Estadounidense del Medicamento (FDA), que asesora a los usuarios sobre la cantidad de insulina que deben tomar según la información registrada en sus teléfonos inteligentes: niveles de azúcar en sangre, comidas recientes y ejercicio. También ofrece mensajes de ánimo personalizados y proporciona al médico del paciente recomendaciones de tratamiento basadas en los datos y en pautas médicas establecidas. Una característica actualmente en desarrollo permitiría al sistema predecir una reacción hipoglucémica y ayudar a los usuarios a evitarla.

Ginger.io utiliza los datos recogidos (con permiso) del teléfono y otros sensores para evaluar el comportamiento de las personas con enfermedades mentales como la depresión. ¿Están llamando a sus seres queridos, o durmiendo lo suficiente? Cuando un paciente muestra signos de estar pasando por dificultades, el sistema puede enviar una alerta.

Con el tiempo, ambas compañías agregarán esta información para ayudar a los médicos a estudiar y mejorar el tratamiento en general. “Es como uno de los mayores ensayos clínicos de la historia”, señala el jefe de estrategia y director comercial de WellDoc, Chris Bergstrom. “Y ni siquiera se lleva a cabo en un entorno artificial: es en tiempo real”.

Las familias afectadas por el síndrome de Phelan-McDermid, una rara afección en la que una supresión en el cromosoma 22 provoca problemas como déficit de aprendizaje y memoria, están construyendo una base de datos de información a partir de pruebas genómicas, historiales médicos clínicos, extensos estudios e historiales familiares y mucho más. El objetivo es crear un almacén central donde los investigadores puedan examinar múltiples fuentes de datos simultáneamente. Esto se vuelve cada vez más importante a medida que los investigadores comienzan a ver las conexiones entre el Phelan-McDermid, el autismo y otras afecciones. Otra ventaja: muchos datos que en su día estaban encerrados en laboratorios de investigación académica ahora estarán disponibles para todos los expertos.

“Gran parte de los datos ya están disponibles”, señala Megan O’Boyle, cuya hija Shannon fue diagnosticada en 2001, apenas dos años después de que el cromosoma 22 fuera secuenciado. “Están ahí esperando a que los usemos”.