Sanidad aprueba el uso público de un fármaco para cáncer de mama metastásico

El Ministerio de Sanidad acaba de dar luz verde a la financiación pública de un medicamento que mejora la supervivencia de las mujeres a las que les reaparece el cáncer de mama y desarrollan una metástasis en otra parte del cuerpo. Ha tardado dos años y medio en incorporar la eribulina -un fármaco cuya investigación lideró el equipo de cáncer de mama de Vall d’Hebron- al arsenal terapéutico de la sanidad pública. La autorización supone mejorar el pronóstico -aumenta el 20% la supervivencia- de alrededor de 6.000 pacientes de cáncer de mama que cada año hacen una metástasis,

Como Isabel Codina. “Llevo 18 años luchando”. Porque su primer tumor apareció en 1995, con 46 años, “cuando mi madre aún estaba convaleciente de su cáncer de mama”. Se curó, con una extirpación del tumor, radioterapia y quimio. Y en 2007, en una revisión dio la cara otro tumor en la misma mama. Y hace un par de años, en los controles periódicos, los marcadores tumorales mostraban una subida espectacular. “Me buscaron el nuevo tumor durante meses con toda clase de pruebas, PET, TAC, de todo. Y tardamos en dar con él, porque estaba en el peritoneo y ahí es poco visible”,

El protocolo establece usar un determinado fármaco cuando todo esto ocurre, “pero en mí falló, se me dispararon aún más los marcadores tumorales y tuve la suerte de este nuevo medicamento que se acababa de aprobar. Y me funciona, he bajado marcadores y no tengo apenas efectos secundarios. No sé qué pasará, pero de momento tengo pelo, apetito y ganas de moverme. Acudo dos martes a darme el tratamiento y el tercero descanso. Y aprovecho esos días para viajar, o ir al pueblo, o a La Manga”.

Isabel Codina recibe el tratamiento en Madrid costeado por su seguro sanitario. El medicamento está autorizado en Europa desde marzo del 2011 pero en España no lo costeaba la sanidad pública hasta hoy.

La eribulina es un paso importante, pero un paso más, en la transformación de los cánceres en enfermedades crónicas. Tiene una particularidad y es que la investigación del fármaco la dirigió el responsable de cáncer de mama del hospital Vall d’Hebron, Javier Cortés. “Entre el 20% y el 30% de los cánceres de mama hacen metástasis y la mitad de estas hoy superan los tres años. Hace diez años, la mitad moría al año o año y medio”, explica el oncólogo. “Pero además, ahora hay un gran grupo de pacientes que supera los diez años o se convierte en un enfermo crónico que no muere por ese cáncer. Por eso una medicación no curativa pero que prolongue la vida y sin apenas efectos secundarios es un paso muy importante”, reflexiona Cortés.

En Vall d’Hebron siguen trabajando sobre otras posibles indicaciones. “Los tratamientos han avanzado muchísimo en los últimos diez años”, explica Cortés, “pero ese avance se hace paso a paso, y es consecuencia de muchas acciones en muchos lugares. Por eso este fármaco sigue siendo investigado para otros usos más concretos. Nosotros, por ejemplo, somos el único equipo que lo estudia de forma prospectiva para ver si reduce el tamaño del tumor antes de operarlo”.

Los nuevos medicamentos se ensayan en casos de metástasis porque los tumores localizados tienen otros tratamientos eficaces y sería impensable no dar a un enfermo un tratamiento que puede funcionarle para ensayar otro que no ha demostrado aún si servirá. Si hay metástasis, algo que actualmente no se cura, vale la pena ensayar algo nuevo.

La eribulina ha demostrado que mejora hasta un 20% el pronóstico de un cáncer de mama metastásico, pero en un segundo estudio se vio que en los tumores en los que iba mejor eran aquellos llamados HER2 negativos. Los HER2 positivos suman el 25% de los tumores de mama y actualmente cuentan con una combinación de tratamientos de gran eficacia. Entre los HER2 negativo, en cambio, las cosas no están tan avanzadas. Para ellos prácticamente hay solo quimio general, no medicamentos específicos. Y en concreto, en un subgrupo al que llaman triple negativo, que tiene peor pronóstico, precisamente es donde se lograban mejorías más claras en los ensayos. “Por eso propusimos un estudio con 200 pacientes de este tipo en varios países europeos con tumores localizados, cuando no se han diseminado”, explica Cortés. Es un nuevo pasito que sigue a los anteriores. “Estamos en una fase muy inicial”, advierte, “pero queremos identificar en qué pacientes puede ser muy eficaz”.

Fuente: La Vanguardia

Sanidad aprueba el uso público de un fármaco para cáncer de mama metastásico

El Ministerio de Sanidad acaba de dar luz verde a la financiación pública de un medicamento que mejora la supervivencia de las mujeres a las que les reaparece el cáncer de mama y desarrollan una metástasis en otra parte del cuerpo. Ha tardado dos años y medio en incorporar la eribulina -un fármaco cuya investigación lideró el equipo de cáncer de mama de Vall d’Hebron- al arsenal terapéutico de la sanidad pública. La autorización supone mejorar el pronóstico -aumenta el 20% la supervivencia- de alrededor de 6.000 pacientes de cáncer de mama que cada año hacen una metástasis,

Como Isabel Codina. “Llevo 18 años luchando”. Porque su primer tumor apareció en 1995, con 46 años, “cuando mi madre aún estaba convaleciente de su cáncer de mama”. Se curó, con una extirpación del tumor, radioterapia y quimio. Y en 2007, en una revisión dio la cara otro tumor en la misma mama. Y hace un par de años, en los controles periódicos, los marcadores tumorales mostraban una subida espectacular. “Me buscaron el nuevo tumor durante meses con toda clase de pruebas, PET, TAC, de todo. Y tardamos en dar con él, porque estaba en el peritoneo y ahí es poco visible”,

El protocolo establece usar un determinado fármaco cuando todo esto ocurre, “pero en mí falló, se me dispararon aún más los marcadores tumorales y tuve la suerte de este nuevo medicamento que se acababa de aprobar. Y me funciona, he bajado marcadores y no tengo apenas efectos secundarios. No sé qué pasará, pero de momento tengo pelo, apetito y ganas de moverme. Acudo dos martes a darme el tratamiento y el tercero descanso. Y aprovecho esos días para viajar, o ir al pueblo, o a La Manga”.

Isabel Codina recibe el tratamiento en Madrid costeado por su seguro sanitario. El medicamento está autorizado en Europa desde marzo del 2011 pero en España no lo costeaba la sanidad pública hasta hoy.

La eribulina es un paso importante, pero un paso más, en la transformación de los cánceres en enfermedades crónicas. Tiene una particularidad y es que la investigación del fármaco la dirigió el responsable de cáncer de mama del hospital Vall d’Hebron, Javier Cortés. “Entre el 20% y el 30% de los cánceres de mama hacen metástasis y la mitad de estas hoy superan los tres años. Hace diez años, la mitad moría al año o año y medio”, explica el oncólogo. “Pero además, ahora hay un gran grupo de pacientes que supera los diez años o se convierte en un enfermo crónico que no muere por ese cáncer. Por eso una medicación no curativa pero que prolongue la vida y sin apenas efectos secundarios es un paso muy importante”, reflexiona Cortés.

En Vall d’Hebron siguen trabajando sobre otras posibles indicaciones. “Los tratamientos han avanzado muchísimo en los últimos diez años”, explica Cortés, “pero ese avance se hace paso a paso, y es consecuencia de muchas acciones en muchos lugares. Por eso este fármaco sigue siendo investigado para otros usos más concretos. Nosotros, por ejemplo, somos el único equipo que lo estudia de forma prospectiva para ver si reduce el tamaño del tumor antes de operarlo”.

Los nuevos medicamentos se ensayan en casos de metástasis porque los tumores localizados tienen otros tratamientos eficaces y sería impensable no dar a un enfermo un tratamiento que puede funcionarle para ensayar otro que no ha demostrado aún si servirá. Si hay metástasis, algo que actualmente no se cura, vale la pena ensayar algo nuevo.

La eribulina ha demostrado que mejora hasta un 20% el pronóstico de un cáncer de mama metastásico, pero en un segundo estudio se vio que en los tumores en los que iba mejor eran aquellos llamados HER2 negativos. Los HER2 positivos suman el 25% de los tumores de mama y actualmente cuentan con una combinación de tratamientos de gran eficacia. Entre los HER2 negativo, en cambio, las cosas no están tan avanzadas. Para ellos prácticamente hay solo quimio general, no medicamentos específicos. Y en concreto, en un subgrupo al que llaman triple negativo, que tiene peor pronóstico, precisamente es donde se lograban mejorías más claras en los ensayos. “Por eso propusimos un estudio con 200 pacientes de este tipo en varios países europeos con tumores localizados, cuando no se han diseminado”, explica Cortés. Es un nuevo pasito que sigue a los anteriores. “Estamos en una fase muy inicial”, advierte, “pero queremos identificar en qué pacientes puede ser muy eficaz”.

Fuente: La Vanguardia